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Cinco años pasaron. Cinco años desde los últimos Juegos del Hambre. ¿Quién diría que todo podría cambiar en tan breve periodo de tiempo? Puedo recordar como pocos celebraron al ganador de esos últimos juegos. Y cómo eso enfureció al Führer. Y como era de esperar, él no encontró mejor solución que castigar al pueblo. A su propio pueblo. Pero él no tenía ni la menor idea de lo que estaba por venir.
Un año tardamos en organizarnos. Es cierto. Demoramos bastante. Pero los planes habían sido creados desde hace mucho antes, por lo que no fue demasiado difícil perfeccionarlos. Sabíamos que nuestras probabilidades de salir vencedores eran muy pocas, pero la vida de nuestros niños lo valía.Lo primero que hicimos fue atacar a sus proveedores. Hicimos explotar las fábricas, poco antes de que se realizara la cosecha de los 103° Juegos del Hambre. Perdimos a muchos de los nuestros, pero estábamos seguros de que ellos hubieran sacrificado sus vidas por la causa. Tal cual como haríamos nosotros si se diese la oportunidad. Todos y cada uno de nosotros se sacrificaría por recuperar la libertad del único pueblo que quedaba en el mundo.
Pero entonces fue cuando el presidente se percató de que los rebeldes aún estábamos vivos. Y nos quiso eliminar.
Nos persiguió con todas sus armas, por todo lugar, dejando de lado incluso los 103° Juegos del Hambre. Mató inocentes intentando encontrarnos. Torturó a nuestras familias. Nos torturó incluso a nosotros sin darse cuenta. Pero no hablamos; no nos rendimos. Y él tampoco. Pero nuestra esperanza y nuestros sueños de un mundo en paz eran mucho más fuertes. Seguimos un plan hecho hace años, nunca llevado a cabo por su riesgo. Un golpe de estado. Nos infiltramos en el Capitolio por los túneles subterráneos, aprovechando que gran parte de la seguridad se encontraba buscándonos en los Distritos. Irónico, pero cierto. Al intentar encontrarnos donde estuvimos, el presidente y su gobierno quedó completamente indefenso. Bueno, quizás no tanto, pero mucho más de lo normal. Y nosotros aprovechamos esa ventaja.
Nos infiltramos, armados hasta los dientes, pero siempre en las sombras. Esperamos hasta el momento indicado, cuando el Führer nos creía atacando distritos indefensos… y le atacamos a él. Matamos a sus guardias. Le matamos a él. Liberamos de una vez por todas a todo Panem.
La noticia corrió rápido. No así el pánico. Aunque su líder estaba muerto –al fin–, los Agentes de Paz, en su mayoría, nos atacaron. Y la guerra comenzó. La paz era un sueño difícil de conseguir. Y aún estábamos muy lejos de ello.
Una guerra comenzó. Tal como contaban los videos de los juegos sobre los días oscuros, los hermanos pelearon contra sus hermanos durante casi cuatro años, hasta que por fin los que ellos alguna vez llamaron rebeldes, el verdadero pueblo de Panem, logró demostrar que eran más que aquellos que deseaban gobernarlos. Y el pueblo se alzó, eligiendo también un nuevo gobierno de forma democrática.
Odette Ledoux –una joven del distrito X, miembro de una de las familias rebeldes de mayor iniciativa– tomó el mando de una nación destruida y pretende reconstruirla. Pero… ¿acaso la paz puede ser conseguida con tal facilidad luego de tanto tiempo?

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Panem et Circenses
Muchas personas dicen que en cinco años es imposible que ocurra un cambio de gran magnitud, pero eso es porque nunca se han topado con personas decididas a cambiar su futuro.
Después de los 102 juegos del hambre, los rebeldes se reunieron y luego de planear por más de 10 años el ataque más importante de todos, antes de que se pudieran celebrar los juegos N. 103 realizaron un golpe de estado dejando por el piso el mandato del Führer.
Al poder subió Odette Ledoux y con ella muchos cambios llegaron..¿Estás listo?
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Whispers in the dark |x| Cornelia

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Whispers in the dark |x| Cornelia

Mensaje por Benjamin W. Rothmann el Sáb Ene 25, 2014 7:06 pm


El borde de aquella copa había topado con los labios de Ben en más ocasiones de las que se podrían contar, pero él no hacía gran cosa por beber su contenido. Sus ojos iban de una persona a otra, concretamente de aquellas con las que se había visto en vuelto en una conversación política, vanagloriando las buenas acciones que el Capitolio ejercía sobre el resto de los distritos. "Larga vida". Si, larga vida a los intereses y ambiciones personales. No es como si le importara mucho, su suerte fue la mejor desde el instante en que nació y no se la iba a lamentar por la vida que a otros infelices les tocó vivir.

Bajo cualquier circunstancia, él se habría marchado de esa fiesta que pretendía ser buena pero no por esta noche, no cuando tenía que ir en representación de su viejo padre quien por sus propios motivos no pudo acudir. Suspiró una vez más, dirigiendo una sonrisa cortés a la dama que llegó a pedir de manera educada un poco de tiempo de su marido.  Éste le hizo un ademán para que se alejara, diciéndole que se encontraba ocupado. Pobre mujer, si supiera la clase de cerdo con la que se había casado.

Oh, ¿y el motivo para la celebración? Por poco no lo mencionábamos, pero no es tan difícil de comprender viendo la élite que se reunió en un mismo lugar. Sólo se trataba de la celebración de cumpleaños de uno de altos mandos del Capitolio. "Un paso cerca de la muerte", se dijo Wyatt en pensamientos. Entre una disculpa y un trago a la copa, Benjamin se retiró del grupo. Ni siquiera tenía grandes cosas que le interesara aportar, pero bien que salió de ahí con datos que en condiciones normales no habría podido conseguir a menos que ofertara algo.

Caminaba entre los presentes, haciendo ligeras pausas para responder a un saludo, hasta que llegó a la mesa en donde estaba sentada la joven esposa del mandatario bebiendo como si no hubiera mañana. Echó un vistazo sobre su hombro, si aquél hombre le había rechazado antes de seguro no se preocuparía si ahora Ben se encargaba de conversar con ella un rato.

Pasó una hora, tiempo suficiente para charlar y para escuchar hasta los datos que el marido de la joven jamás habría dicho en voz alta. Era interesante, demasiado como para dejarlo escapar, tanto así que Wyatt a futuro tendría que planear como usar esa información a su favor. Se excusó, diciendo que necesitaba algo de beber y sin esperar respuesta alguna se marchó de ahí. Tenía lo que quería, ¿para qué pedir más?  

En su camino, tuvo que detenerse al pasar cerca de alguien a quien conocía. Inesperado, ¿cómo había logrado ella, en particular, ingresar al sitio? No demoró mucho antes de que Rothmann se le acercara, aprovechando que ella le daba la espalda para susurrar cerca de su oído — Los juguetes del Capitolio deberían de permanecer en su caja, su adorada isla... a menos que alguien quiera utilizarle — pues en su mente, lo único que pensaba es que alguien habría tenido que insistir o pagar una jugosa cantidad con tal de tener la compañía de la mentora presente en la celebración.


Última edición por Benjamin W. Rothmann el Dom Ene 26, 2014 2:26 am, editado 1 vez




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Re: Whispers in the dark |x| Cornelia

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 25, 2014 7:49 pm


Eres una afortunada querida, no a todos nos invitan a ese tipo de fiestas. El comentario de aquella estilista aún resonaba en su cabeza, pues dudaba que aquella mujer, aunque su cabeza no entendía que se pudiese llamar así a un fémina que llevaba bigote de gato por considerar que eso estaba a la moda, supiese distinguir la fortuna de la desgracia. ¿Suerte aquello? ¿Ser tratada como una vulgar muñeca con la que podían jugar a su antojo? Aunque la palabra no era esa, la palabra era prostituta. Porque cuando ganó los juegos respetaron un poco su corta edad, pero cuando alcanzó los dieciocho aquello se acabó.

No sabía exactamente quien le había comprado para aquella ocasión, y porque le había elegido a ella habiendo mujeres mentoras a las que estar allí les sería una bendición. Pero no para ella, Cornelia preferiría estar en cualquier otro lugar que en la casa de un ricachón del Capitolio mientras tiene que soportar que ancianos con ganas de creerse jóvenes le metan mano. Sin duda alguna preferiría estar en cualquier otro lugar, incluso en aquel lugar donde le odien, pues al menos sabría que ese sentimiento es real, y no como la falsa adulación a la que sería sometida esa misma noche.

Ah, sólo quedaba hablar de aquel vestido que debía ponerse, a lo que se había negado rotundamente. Tenía que aceptar que era un juguete de usar y tirar, que se la considerase una prostituta, pero no iba a aparentar ser una. Decidió llevar algo más decente, un vestido que se adecuase a la situación. Una fiesta organizada por un alto mandatario, sólo le habían dicho eso, ni más ni menos.

Fue el señor Grunggeth, un viejo verde de setenta y dos años, el que había solicitado su compañía para tal acto. No era la primera vez que lo hacía, y con seguridad podía afirmar que no sería la última, pero seguía siendo desagradable para su persona tener que asistir con él. Crosko Grunggeth fue un antiguo Jefe de Vigilantes, que luego comenzó su camino en la política, y como era sabido le había ido de maravilla. Al entrar a la sala donde se celebraría lo que parecía ser un cumpleaños, sobrio y formal, pero un cumpleaños, el anciano se encargo de agarrarle el trasero bien fuerte, seguidamente le dio una cachetada en el para que se alejase.

Fue a servirse una copa, una detrás de otra más bien, hasta que fue molestada por un grupo de hombres que buscaban conversar con ella, aunque más que su opinión buscaban tratarla como un trozo de carne que poder comprar o vender. Para su desgracia su suerte fue a peor cuando noto una voz conocida en su nuca. Se tensó, y sintió una fuerte opresión en el pecho.— Que desagradable coincidencia— comentó mientras se giraba lentamente, ignorando a sus acompañantes y mirando frente a frente a Benjamin— Pero si alguien me quiere utilizar no es tu problema, Rothmann— sabía que no debía hablarle así si no quería ser despreciada por el resto de los allí presentes, pero el hermano de su mejor amiga se encargaba de que eso le diese igual, no se iba a callar ante él.
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Re: Whispers in the dark |x| Cornelia

Mensaje por Benjamin W. Rothmann el Dom Ene 26, 2014 4:15 am


Había retrocedido un paso para contemplar la silueta femenina que estaba ahí, casi rodeada por el grupo que se formó de manera previa a su llegada. Una sonrisa de satisfacción se posó en su rostro, ni siquiera hizo el intento de disimular lo bien que se sentía al notar los efectos de su comentario. Aprovechando el sitio donde se encontraba, pidió una copa a un chico del personal al que contrataron para servir a los invitados. Su excusa previa no fue mentira porque ahora si tenía ganas de beber algo. Ahora que se encontraba frente a Cornelia, la mentora de uno de los distritos bajos, su mirada echó un rápido vistazo para grabar el atuendo que tenía puesto — Por primera vez, estoy de acuerdo contigo — comentó, llevándose las manos a los bolsillos de su pantalón negro. No había mucho que destacar en su atuendo, era el clásico traje de camisa blanca con pantalón y saco negro. Lo único que lo distinguía del resto era la corbata color vino que yacía alrededor del cuello de la camisa.

No me interesa saber quién te compró, pero si que me da curiosidad. Creí que alguien como tú no se vendía con suma facilidad — sonrió de lado, haciendo poco esfuerzo de sus intenciones burlonas para con ella. Antes de decir otra cosa, se vio interrumpido por una bandeja con unas cuantas copas. Ya había llegado la bebida, y lo único que hizo fue levantar la copa entre su mano hacia el resto de los presentes, a los cuales hasta este punto había ignorado — Salud caballeros, y también a la preciosa compañía de este momento — le dirigió una rápida mirada a la morena ataviada en un vestido de diseñador — A tu salud y a la de la persona de buen gusto que eligió... prácticamente todo lo que tienes puesto — a los alrededores, el grupo coreó un "Salud" a modo de respuesta.

Benjamin se acabó ese líquido de curioso color violáceo con inclinar la copa hacia sus labios una sola vez. Depositó el contenedor de cristal vacío sobre una de las mesas y se relamió los labios, todavía se sentía el sabor dulzón que la bebida dejó a su paso — Tienes compañía bastante entretenida por aquí — comentó con sarcasmo, pues parecía que al menos dos de los presentes caerían a consecuencia del estado de ebriedad en el que se encontraban — ¿También venían en el paquete? — si bien ganar los juegos era todo un honor y símbolo de cierto respeto en el Capitolio, este se apagaba tras la gira de la victoria en cuanto el nuevo mentor en cuestión pasaba a aportar algo de provecho hacia la nación. Aunque lo último podía resumirse en una sola palabra: "Diversión". La victoria fue el primer paso, lo que hicieran con su nueva vida era lo que de verdad les definía.

La música llegaba como un fondo hacia la escena que se desarrollaba, pero en vista de los ánimos del grupo, ésta empezó a tomar parte de los elementos principales — Ya que estás aquí deberías de divertirte un rato. Una pieza de baile no te matará, ¿o sí? Has visto cosas peores... — decía, mientras extendía una mano en dirección a la morena — Bailemos, ¿o es que debo de pagarte por adelantado? — comentó con sorna, sin poder evitar mostrar esa sonrisa burlona.




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Re: Whispers in the dark |x| Cornelia

Mensaje por Invitado el Dom Ene 26, 2014 9:19 am


Dejó que sus dedos agarrasen fuertemente la copa, tampoco le importó que los presentes se diesen cuenta de que la presencia del mayor de los Rothmann le incomodaba, pero como debía ser políticamente correcta no podría decirlo. Alzó su ceja derecha mientras seguía manteniendo el contacto visual, pues no iba a ser ella la primera en bajar la mirada, mientras su copa reposaba en sus labios. Sólo dio un corto sorbo, si antes no le importaba acabar ebria, ahora intentaría mantenerse con los cincos sentidos intactos, pues le iba a hacer falta si no quería que el chico rubio le sacase de sus casillas.

Te vuelvo a repetir lo anteriormente dicho, eso no es de tu incumbencia— aseguró con el tono más neutras y sereno que su voz le permitía en aquel momento, pues el chico estaba dando en un punto crítico, su orgullo. Sí, aquello que ahora mismo no tenía, pues se lo había tenido que tragar hacía tiempo. Llegó otra ronda de bebidas, creyó de manera ingenua que podía ser su salvación, que la gente se pondría a beber y la dejarían de lado. Caso error, pues Benjamin sabía como sacarle partido a todo ello, y para su desgracia sabía que anoche tenía todas las de perder con él. Tragó saliva al oír todas sus palabras, y como tanta falsa adulación— Gracias al señor Grunggeth por traerme y tener tan buen gusto— mintió de manera atrevida, aunque todos aplaudieron ante tales palabras.

No sabía hasta donde quería llegar el chico, que era lo que pretendía con todo lo que estaba haciendo. ¿Por qué habiendo decenas de mujeres decidía importunarle con su presencia? Fácil. Porque Cornelia siempre había defendido que estaban a la misma altura, que eran iguales, pero lo cierto es que no, para el Capitolio no eran iguales. Ella era un juguete, y él un habitante distinguido— No, estos decidieron que mirar mis pechos y mi trasero les amenizarían la velada— de nuevo aquella sonrisa cínica, lo más triste de sus palabras es que eran ciertas. Aunque claro, ahora mismo hasta volver a Los Juegos le parecía mejor que aguantar aquello. Bueno no, jamás querría volver a aquel lugar que le había arrebatado todo lo que era por dinero. Dejó su copa acabada en una de las mesas más cercanas, lo cual fue un error pues ahora tenía las manos libres.

Una pieza de baile no te matará, ¿o sí? Has visto cosas peores. Los 88º Juegos del Hambre llegaron a su mente, algo que no debería haber pasado. ¿Matar era diversión? Para aquellos que vivían allí, ajenos a lo que realmente sucedía en los distritos, sí, para ellos todo aquello era diversión— Deberías pedirle permiso al señor Grunggeth, no querremos tener un anciano baboso y ebrio gritándote por robarle a su acompañante— ahora puso una sonrisa angelical, pues había conseguido una buena excusa para no aceptar su mano. Agarró sus manos colocándolas en su estómago, para luego volver su mirada a Benjamin— Pero deberías probar con alguna chica de tu posición social, seguro que no tendría problemas en bailar e incluso llegar a casarse contigo— comentó mirando a su alrededor, aunque lo cierto es que apenas habrían diez mujeres de edad aceptable y solteras.
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Re: Whispers in the dark |x| Cornelia

Mensaje por Benjamin W. Rothmann el Dom Ene 26, 2014 7:37 pm


Sabía que Cornelia trataba de mantenerse lo más serena posible por las circunstancias que les rodeaban, ya que de no ser así seguramente se habría encargado de darle batalla verbal apenas al encontrarse. Tenía que reconocerle que su comportamiento era mejor de lo que esperaba. Y por su parte sabía que el momento era para aprovecharse, ¿sería posible que de seguirla atacando le respondiera de la manera usual? El tiempo lo dirá.

Benjamin fingió una mueca de asombro entremezclado con la sorpresa. Un apellido era todo lo que necesitaba y sin insistir lo había obtenido. Así que aquél viejo fue quien pagó por la jovial mentora. Ni sabía por qué se sorprendía si los hombres de mayor posición económica eran los más interesados ante la vista de un juguete nuevo en la isla de los vencedores. El mayor de los Rothmann se hizo la pregunta de si su padre en algún momento llegó a lo mismo. Por una parte, se respondió, no sería de extrañar si gastaba el dinero hasta en las cosas más estúpidas, pero por otra su madre no hallaría argumentos que echarle en cara a Scarlett de un matrimonio desastroso si el suyo hubiese sido igual. Lo que no se sabe, no hiere; pero lo que se guarda, mata lentamente. Al menos en la mayoría de los casos.

En ese caso iré a felicitarle cuando lo vea. Pensé que un paro cardíaco le habría impedido la asistencia a esta magnífica celebración  — las cirugías podrían ocultarle bien lo jodido que estaba por dentro si mal no recordaba, ¿o es que le confundía en ese instante con otra persona? A saber. Si alguien no era de importancia para Wyatt, era normal que olvidase hasta la letra inicial de su nombre en cuestión de días. Esta vez miró a Cornelia con desinterés, sin preocuparse por si quedaba mal con ese rápido escaneo de su figura  — No hay mucho que observar por aquí, ¿no será tu ego el que ha malinterpretado todo?  — no pasó mucho antes de que uno de los hombres a espaldas de la mentora le dijera a Ben que viera más de cerca, puesto que sus palabras eran erróneas  — No se dejen engañar caballeros. La imagen más superficial de una persona puede ser mortal, ¿o me negará eso, señorita Rumsfeld?  — en más de unos juegos había visto las transformaciones de quienes pasaban a ser mentores. Corderos perdidos, atemorizados y a la vez maravillados con todos los lujos que jamás podrían tener en sus distritos. Al finalizar algunos se inclinaban hacia el lado de aborrecer todo poder y gloria, mientras que otros tantos lo tomaban entre sus manos para moldearlo y sentirse como en casa, como la vida que desde el inicio debían merecer.

Pese a la inminente negativa de parte de la pelinegra, Ben mantuvo su mano extendida  — Un espectáculo digno de observarse  — ¿la imagen de un vejete que apenas y conserva algo de cabello tratando de discutirle a él? Ni hablar  — No creo que le moleste si robo a su compañía por un par de minutos. Además, si no ha aparecido por aquí significa que bien entretenido ha de estar  — hablando de política, lo más probable ya que parecía que la mayoría de los presentes no sabían conversar de otra cosa que no fuera eso  — Y yo, estando en tu lugar, no hablaría del señor Grunggeth de esa manera si tan amable fue para traerte aquí  — un consejo que tal vez ella debería de tener en cuenta.

Ante lo último que la morena pronunció, Rothmann echó un rápido vistazo a los alrededores  — Me haces sonar tan superficial  — hizo un gesto, pretendiendo estar herido al escuchar eso  — A diferencia de otros, no vine aquí para 'cazar' del montón a alguien. No llego a esos extremos de desesperación  — respondió, manteniendo relativa calma ante lo que decía  — Aunque ahora me estoy preguntando algo, ¿qué hay de ti? De seguro has de tener una lluvia de propuestas matrimoniales bastante grande en la fila, ¿o será que después te conoceré como la siguiente señora Grunggeth?  — hombres mayores en compañía de jóvenes, prácticamente adolescentes a manera de esposas. Nada fuera de lo usual.





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Re: Whispers in the dark |x| Cornelia

Mensaje por Invitado el Lun Ene 27, 2014 9:44 am


No entendía bien porque seguía allí, aguantando todo aquello, cuando podría disculparse, girar sobre si misma y pasar toda la noche en el baño de señoras. Escondida, sí. Pero sola y tranquila, que al final era lo que pretendía. Así que cogió aire, e intentó llenar su cabeza de pensamientos positivos, tal como hacía cada vez que asistía a un evento organizado por el Capitolio. ¿Y qué eran para ella pensamientos positivos? Imaginarse a cada uno de aquellos asistentes muriendo de hambre y peleando por su vida, un pensamiento sádico, pero que hacía que la morena afrontase todas aquellas fiestas con una sonrisa en la boca. Sí, sería inmensamente divertido ver como alguien, quien fuese degollaba al cretino que tenía delante. Pero no, no le haría eso a Scarlett, porque no podía olvidarse de ella, pues en resumen le debía mucho a la rubia, aunque jamás lo diría.

No quería entrar en el juego de este, así que pensó que darle el apellido que tanto quería escuchar lo solucionaría todo, pero como había pasado anteriormente, se equivocó. Consiguió todo lo contrario, pues le estaba dando todo lo que pedía con suma facilidad, pues no oponía resistencia. ¿Por qué? Iba a perder, cualquier cosa que dijese fuera de tono sería utilizada en su contra, así que no tenía sentido resistirse. Cerró los ojos por un corto periodo de tiempo, soltando el aire lentamente, solo tenía que relajarse, no podía ser tan difícil.

No conozco el informe médico de mi acompañante— aunque tampoco hacía falta saber tanto para poder deducir que tras todas aquellas cirugías estéticas, para seguir creyendo que era joven, estuviese un cuerpo real de setenta y muchos años. Y a pesar de todo el comentario le había hecho gracia, pues a ella le hubiese gustado que aquello sucediese y no tener que estar haciendo acto de presencia allí— No, lo cierto es que las calladitas somos las peores, sólo hay que ver los Juegos de Johanna Mason, o los míos sin ir más lejos, tenemos la habilidad innata de cortar cuellos— dijo agarrando otra copa y llevándosela a la boca, mientras dibujaba una falsa sonrisa tímida— Pero claro, ustedes eso ya lo saben— comentó con la misma sonrisa, mirando a los presentes que estaban a su alrededor, para luego volver la vista a Rothmann— Y puede detestarme, pero no puede negar lo atractiva que le resulto, porque no deja de ser un hombre.

Chasqueó la lengua molesta por la audacia del chico, pues era cierto que su anciano acompañante solo le había llevado para presumir de su situación económica e intentar a hacer creer que podría tener a una chica cincuenta años menor. Estaría hablando de política y del buen momento que pasaba Panem, esto último era porque ninguno de los allí se atrevería a pisar un distrito que no fuese profesional. Su rostro se tensó al pensar en la pobreza y miseria de su distrito, y que a pesar de todo, no era el que peor estaba— ¿También van a decirme como debo hablar?— preguntó altiva, aunque sabía que la respuesta era un sí rotundo— Esta bien, bailemos— afirmó dejando su copa sin acabar en la mesa más próxima, eso sí, no agarró su mano, la desconfianza era mayor que ella.

Sus pasos se dirigieron a un lado de la sala, dónde parecía estar la orquesta y un reducido número de personas bailando— No te equivoques conmigo, lo último que haría sería casarme con alguien de esta sala— antes que eso preferiría suicidarse, su vida ya era demasiado patética como para añadirle un matrimonio, y menos con alguien de aquel tétrico y repugnante lugar— Ahora finjamos que tenemos un baile agradable, y separemos luego.
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Re: Whispers in the dark |x| Cornelia

Mensaje por Benjamin W. Rothmann el Jue Ene 30, 2014 12:52 am


Si Ben había creído que esa sería una reunión aburrida y cualquiera, estuvo muy equivocado. A la vez, tuvo la oportunidad de reafirmar una idea que siempre tenía presente: el momento se determina no sólo por las circunstancias, sino por la compañía que tengas. En este caso mejor persona no pudo haber visto para divertirse un rato. Divertirse él a costa de ella, claro.

Infarto. Infarto deseaba que le diera a varios de los que estaban en esa misma sala. Gente que no hacía más que ocupar un espacio e inutilizarlo a su manera. En fin, dilemas como esos los dejaría para otra ocasión — Y son, en su mayoría, las que pasan desapercibidas con mayor facilidad, pero si algo tuviera que resaltar entre la señorita Mason y usted es que ambas cuentan con una lengua viperina que sale a la luz cuando uno les conoce mejor — una nueva interrogante aparecía: ¿cómo era Cornelia antes de ir a los juegos? Un punto en común entre los mentores es que algo cambia una vez que ponen un pie fuera de la arena, sea desde un aspecto psicológico distinto al inicial o con las constantes pesadillas que acechaban al apenas cerrar los ojos. Curioso, sin duda, el ver como se encargan de batallar con sus propios demonios internos — No puedo hablar por los de la primera persona, pero al menos recuerdo haber visto sus juegos tras un televisor — tiempos aquellos en los que ni siquiera se había planteado el poner un pie en el patrocinio. Temporada de juegos era casa como una reunión familiar en ese entonces, sentarse en la sala y mirar con buena botana. Claro, a estas alturas le tocaba a Wyatt contemplarlos desde otro punto de vista.

Y ella tenía un punto a su favor, no le resultaba atractiva porque fuese su obligación como hombre sino porque en definitiva supieron resaltar sus mejores rasgos con el atuendo y el maquillaje para la ocasión. De seguro la compañía de Grunggeth habría sido envidiada al apenas poner un pie en el lugar. Ben atinó a mostrar una sonrisa ligeramente socarrona mientras se lamía un poco el labio inferior "Ahí tienes tu respuesta", pensó.

Es un consejo que debería de tomarlo como tal. Piense que a su alrededor hay niños ansiosos por poner sus manos en un juguete que, pese a sus años, les sigue resultando llamativo, pero que en cualquier momento podrían destruirlo si éste hiciera algo desagradable. Este no es el mejor lugar para expresar opiniones — no siempre se puede obtener un equilibrio en el mundo. Hay gente que agradece demasiado la benevolencia del Capitolio para con ellos, pero otros tantos que preferirían no tocar nada de lo que se les ha dado. Como si Rothmann no hubiera visto esos casos.

Trató de no mostrar una sonrisa victoriosa cuando ella accedió a bailar. No insistió en que le tomara de la mano, sino que se limitó a seguirla hasta el punto cercano de donde la orquesta seguía tocando — No diga eso, nadie sabe lo que el futuro esconde —  aunque le concedía un punto, ya que si se tienen bien definidos los ideales entonces sabes bien hacia que tipo de personas encaminarte — Señorita Rumsfeld, ha sido tan amable de su parte el concederme esta pieza — dijo, con cierto sarcasmo antes de posar una de sus manos en la cintura de la mentora mientras la otra la tomaba de la mano libre — ¿Para qué fingir? Podemos hacer ameno esto.. si usted cerrara la boca unos cuantos minutos — y dicho eso, comenzó a mover sus pies al ritmo que marcaba la melodía — Siéntase tranquila, que prometo no hacer nada que resulte desagradable para usted o el señor Grunggeth — aseguró, aunque no tenía la necesidad de hacerlo.




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Re: Whispers in the dark |x| Cornelia

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 01, 2014 3:20 pm


Los Juegos del Hambre tenía un mecanismo muy simple y frágil, siempre lo había pensado, y todos lo sabían. A nadie le interesaba saber lo que pasaba por la cabeza de un vencedor, nadie quería saber lo que pensaban, el Capitolio no tenía interés en que estos dijesen lo que pensaban, no podían hablar sin el permiso del presidente. Todos conocían la rebelión, sabían que existían, ¿pero quién sería capaz de iniciarla? La respuesta era simple, nadie. No es que ella tuviese alguien en su vida con quien el Capitolio pudiese amenazarle, pues se había encargado de romper toda comunicación con su pasado, y su vida le importaba bastante poco e incluso nada. Pero para aquel grupo de gente poderosa no era suficiente no dejarte pensar, querían que siguieses viva, para poder demostrar al mundo cuanto poder tenían— Sí, todos ustedes vieron como asesinaba a seis jóvenes después de haber pasado desapercibida por mis inocentes catorce años, es lo que tiene la arena, que quita la inocencia a cualquiera— eso hubiese sido mejor no decirlo, pero su lengua había reaccionado sola— Pero bueno, el Capitolio lo hace por el bien de Panem, así que brindemos por ello— intentó salir del problema con esa mentira, que los presentes parecían haberse tragado, pues alzaron sus copas para brindar en nombre de Panem.

Había tocado la libertad con la punta de los dedos en varias ocasiones, y todas habían sido en la arena, a punto de morir. Irónico, para ser libre tenía que morir, pero no le dejaban morir porque eso suponía ser libre. Apretó fuertemente los puños cuando Rothmann le agarró de la cintura para comenzar a bailar aquella pieza, tardó un tiempo en reaccionar y hacer lo correcto, pues no se esperaba que el chico fuese a tocarla de verdad, pensaba que sólo quería molestarla, arrastrarla hasta la pista de baile y dejarle allí sola. Colocó su cuerpo y sus brazos en la posición correcta, intentando que el contacto con su pareja de baile fuese el menor posible.

Comenzó a moverse cuando la nueva melodía sonó, al igual que hizo Benjamin.

Permita que le diga señor Rothmann que ningún lugar en este planeta es bueno para expresar una opinión— aseguró manteniendo el contacto visual mientras sus pies se coordinaban para seguir a la perfección el ritmo de aquella canción— Y mucho menos si su pensamiento es contrario a lo que quieren que piense. Aunque no creo que usted tenga problema con esto, sus opiniones siempre son bien recibidas, seguro— dijo adulando falsamente a su compañero de baile, y aunque cualquier otro no lo habría hecho, esperaba que él notase su ironía.

Él no le dejaba olvidar que era para todos los allí presente, sólo un objeto de diversión del que podrían librarse en cualquier momento si dejaba de hacerles gracia. Y librarse no era dejarla en paz y no hacerle caso, no, más bien era quitársela de en medio para siempre. Inspiró aire lentamente, e un intento estúpido de relajarse y liberar esa tensión que no la dejaba respirar tranquila— Sé que nunca estaré tan desesperada para fijarme en alguien de esta sala— aseguró quitando la mirada de los ojos del chico y mirando a su alrededor, observando como algunos ojos curiosos les miraban— No podría hacer nada que me resultase agradable, y si desagrada a Grunggeth es su problema, no el mío— ella sólo estaba haciendo lo correcto, intentar agradar a todas las personas allí presentes, haciendo lo que estos considerasen adecuado. Decidió hacer caso, se calló, no porque él lo dijese, si no porque no quería hacer aquel baile más largo y tedioso de lo que ya le resultaba.

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Re: Whispers in the dark |x| Cornelia

Mensaje por Benjamin W. Rothmann el Mar Feb 04, 2014 12:57 am


Seis jóvenes parecía ser una cantidad bastante alta para la cantidad de tributos que alguien tenía que matar con la finalidad de salir victorioso de la arena. Y es que hasta donde Benjamin conocía, ninguno podía vanagloriarse de inocencia sabiendo que entre sus manos corría sangre de chicos relativamente puros, personas que murieron a la esperanza de volver con la victoria a casa. Por esa vez iba a darle la razón a la morena, pues bien era conocido que la arena arrebataba más que la escasa inocencia de un solo ser. Tampoco comentó nada al respecto una vez que se dio cuenta de cómo ella intentaba cambiar un poco la conversación. Ben arqueó una ceja antes de tomar una copa de una de las bandejas que iban de un lado a otro — Por la benevolencia de Panem y por los juegos que están próximos —  elevó su copa y después se terminó el contenido de la misma en un trago. Dejó la copa vacía sobre la mesa.

Benjamin pensó que esa última copa si de algo le había ayudado era para distraerse con el pensamiento de ese sabor tan extraño en lugar de centrarse en la figura que hacía intento de mantener una relativa distancia pese a que se encontraban bailando — Dejando de un lado la idea de un sitio idóneo, también es la manera en la que uno aprende a decir las cosas — o a no decirlas, y era por ello que el sitio favorito para Wyatt era su propia mente. Un lugar en el que nadie mas que él mismo escuchaba, sin tener que preocuparse por opiniones o comentarios de terceros — Sea gentil, controle su lengua viperina y sonría un poco más. Verá que con eso llegará más lejos de lo que piensa — no supo si eso podría considerarse como consejo o indicaciones, pero tampoco hizo intento alguno de detener dichas palabras que daba a la mentora — Bueno, no lo niego. Pero también son años de experiencia para aprender a conocer a los que te rodean — porque el conocer da poder, poder para sobrevivir en el día a día. Si bien esa era una sociedad competitiva, Ben no tenía de otra más que convertirse en un buen participante — ¿Qué entre mentores no tienen una política similar?  No puedo hacerme a la imagen de todos ustedes armándose sus propias fiestas en la isla — cada uno era diferente, otros de apariencia sociable y el resto que optaban por pasar desapercibidos. Increíble el imaginar como gente tan dispareja podía convivir en un solo lugar.

Ah, desesperación. Esa simple palabra arrancó una sonrisa (poco sincera, en realidad) del rostro del primogénito de la familia — Supongo que antes de los juegos habrá pensado que no iba a matar a nadie — comentó con cierta ironía impresa en sus palabras — La desesperación puede llevar a uno a caminos que no se imagina — pero más que parecer un comentario para la pelinegra, parecía algo que necesitaba recalcarse a si mismo — Oh, ¿ahora a usted no le importa lo que él piense? Que extraño, porque antes de aceptar el baile me decía que debía de pedir permiso al señor Grunggeth — ocultó un gesto de satisfacción, pensando que la gente cambiaba de opinión tan rápido.

Levantó un poco el brazo que sostenía la mano de la morena para darle una vuelta al igual que el resto de las parejas — Fuera de la manera en que muchos le están observando, creo que pronto alguien tendrá el atrevimiento de robarme a mi pareja de baile — dijo, aunque algunos jóvenes que estaban alrededor suyo le provocaban risa de tan sólo ver como se las trataban de ingeniar para mantenerse en pie. Su mirada llegó a captar en la cercanía a la persona de la que justo estaban hablando — Si es que su estimado señor no viene a reclamarme antes — si eso ocurría, seguramente Ben se echaría a reír.




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Re: Whispers in the dark |x| Cornelia

Mensaje por Invitado el Miér Feb 05, 2014 8:45 pm


Por los próximos Juegos del Hambre. Cien. Ni más ni menos que cien juegos se habían realizado ya, esto hizo que un terrible escalofrío recorriese su espalda. Se mordió el labio nerviosa, no por pensar en la gran cifra, si no por lo que se venía encima. ¿Cómo demonios serían estos juegos? Porque si algo tenía claro es que no iba a a desaprovechar tan redonda fecha. No iban a dejar pasar la oportunidad de que la próxima batalla en la arena fuese inolvidable para todos los habitantes de Panem. Era pequeña cuando sucedió, pues apenas tenía un año cuando se celebró el 75º Aniversario de los Juegos del Hambre, a pesar de que el Capitolio se había encargado de borrar todo lo sucedido, aún quedaban vagos recuerdos y habladurías. Sólo esperaba que no tuviesen la maravillosa idea de volver a meter a los tributos en la arena, con tenerlos apartados consideraba que era suficiente— Estoy ansiosa por saber lo que nos tiene preparado el Jefe de Vigilantes para este año— aseguró con una sonrisa falsa, aunque una parte de ella deseaba saberlo para quitarse cualquier pensamiento erróneo y que le hiciese tener una ansiedad mayor de la que ya tenía de normal— Pero supongo que tendremos que esperar— pegó un trago a su copa, el último. Sería mejor no beber más por el momento, su cuerpo nunca había tolerado demasiado bien el alcohol.

A pesar de estar lo más alejada posible, pues si quería bailar cómoda había que tener cierto contacto. Incómoda. Además de avergonzada, pues nunca se había molestado en aprender a bailar, por tanto solo se dejaba llevar por Benjamin. Odiaba que el chico pudiese manejarla a su antojo, pero era la única forma de no hacer un ridículo espantoso delante de todos los presentes. Para esto se podría decir que Cornelia tenía dos pies izquierdos, pues los bailes lentos le podían resultar tediosos, quizá ese fuese el motivo que le había llevado a mantenerse siempre fuera de la pista de baile.

Realmente estaba deseando que aquel circo acabase cuanto antes, sólo quería irse a su hotel para dormir.

Mi lengua esta en el lugar correcto en el momento idóneo— eso no se lo creía ni ella, si un defecto tenía es que su boca le perdía, pero no podía evitar que su sinceridad escapase de su cabeza— Y no, no tengo intención de llegar más lejos de lo que ya he llegado, por lo menos no en este lugar— dijo mirando a su alrededor. No quería ser como nadie de los que había en aquella casa, es más, no tenía intención de ser del agrado de ninguno, pero tenía que representar un papel.

Cierto, en eso tenía que darle la razón, pero también sabía que él no era consciente de lo que esa palabra significaba. Y aún así el chico sonrió ante tal palabra, pues sabía que la chica si la había sentido, y como millones de personas habían visto su desesperación por una pantalla— Se equivoca, tenía posibilidades de salir elegida, antes de que leyesen mi nombre me había mentalizado a que tendría que matar— explicó, pues desde que tenía diez años se habían entrenado física y mentalmente para lo que su futuro pudiese depararle, nadie había tenido reparos en matar a su hermano, ella tampoco tendría que tenerlos si le tocaba entrar en la arena— Pero tiene razón, si que sería capaz de casarme con alguien de este lugar, sólo para saber que mi hijo no tendría que pasar lo que yo he pasado— aseguró mientras se encogía de hombros levemente. El chico le hizo dar un giro— Pero exactamente, sería por desesperación.

Negó ante sus comentarios, pues le parecían infantiles y fuera de lugar. Pero así era él con ella, sólo quería molestarla, por desgracia en la mayoría de los casos lo conseguía— Hablando de él, debería ir a hacerle compañía— dijo con una dulce y poco sincera sonrisa— Así que si me permites— dijo rompiendo la unión y esperando a que él soltase su cintura. Suspiró, además de que Grunggeth le estaba mirando con cara de pocos amigos, así que supuso que Rothmann tampoco era de su agrado— No creo que ninguno quiera problemas con el bueno de Crosko.
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Re: Whispers in the dark |x| Cornelia

Mensaje por Benjamin W. Rothmann el Vie Feb 07, 2014 2:00 am


Sorpresas. A Ben le agradaban las sorpresas favorables, aquellas que tenían un deje de satisfacción al verlas. Sin duda esperaba que los juegos próximos cumplieran ese criterios. Después de todo, era la edición número 100, una que necesitaba ser lo suficientemente digna y memorable. Celebraciones por todo lo alto, un nuevo vencedor, un nuevo juguete para que los adinerados del Capitolio empezaran a buscarle la manera de sacar provecho a ello. Si, sin duda moría por ver todo eso pero a su debido tiempo. De momento tenía que centrarse en la celebración que seguía llevándose a cabo, ajena a lo que en su mente transcurría —  Estoy seguro de que todos lo estamos. Será una grata sorpresa en cuanto llegue el magnífico día — no se tomó la molestia de ocultar esa sonrisa socarrona tan suya, ese gesto autosuficiente que dejaba en claro otro tipo de intenciones. Si, sin duda la ansiedad empezaba a hacerse presente — Los días transcurren y cuando menos se lo espere ya estaremos a puerta de los juegos — comentó, disminuyendo un tanto su particular interés. Necesitaba controlarse un poco.

Intentó lidiar con esas repentinas ganas de reír debido al comentario de la mujer que ahora sujetaba para seguir bailando, sin embargo no logró disimular bastante bien lo que sus palabras provocaron — Sin duda esta noche ha sido el ejemplo de ello. Al menos su presencia está en el momento idóneo — que de no ser por ella seguramente Ben andaría por ahí conversando con los fósiles del Capitolio sobre política o adquisiciones que hicieran. Presumir, sin duda otro punto a recalcar del círculo social con el que tenía que lidiar. Ella parecía tener firmes sus ideales, cosa que resultaba un tanto curiosa para Wyatt, ¿qué sería necesario para derrumbar bases tan sólidas como las de ella? De momento, no se tomaría la molestia de dedicarse a ello. Cornelia tenía un papel que representar al igual que él pese a que no fuera del todo su agrado.

En su fuero interno, quizás se había sorprendido un poco pero en apariencia se mantuvo tan sereno como siempre. De niño en algún momento le entró la curiosidad de lo que un chico de distrito experimentaba al ser su nombre elegido entre la urna. Sin embargo su padre se encargó de decirle que ese tipo de ideas eran una reverenda estupidez y que mejor se sintiera agradecido de que la suerte les sonrió para estar del lado de los espectadores. No era lo mismo ver a los críos jugar a que están dentro de la arena de juegos a ver unos reales — Supongo que nadie sale con las manos limpias en la arena — comentó. Si en algún momento alguien llegar a sobrevivir sin matar a otro, será el día en el que Ben aplauda con verdadero reconocimiento — ¿Renunciaría a la libertad de su persona con tal de un mejor futuro para un hijo? — la idea no sonaba tan descabellada. Si uno no podía salvarse, de seguro tendría en su poder el ayudar a que sus hijos no tuvieran que pasar por ello — Pero su hijo podría crecer rodeado de las excentricidades que rodean al Capitolio. Imagínelo, un chiquillo con todo porte capitolino — porque toda circunstancia transforma.

¿Al fin recuerda lo que vino a hacer en esta celebración? — preguntó, con cierto sarcasmo impreso. De reojo, miró al señor Grunggeth observándole con un gesto que daba mucho de que hablar. A Ben de nuevo le entraron las ganas de reír, si creía que le intimidaba estaba demasiado ocupado. Y quizás debería de recordarle el apoyo que su padre le brindó cuando ese hombre aspiraba por otro puesto de índole político en el Capitolio — Para nada. Problemas es lo último que buscamos aquí — le aseguró, para luego mirarla — Pero no soy tan maleducado como lo piensa. Sé que muere por regresar a su lado pero le acompañaré, que debo saludar a un buen amigo de mi padre — la soltó de la cintura e hizo un ligero ademán con la cabeza para que empezaran a caminar — Esperemos y él ya haya finalizado con su interesante conversación sobre sus decisiones de la semana — como si no lo conociera de antes a la par de sus temas 'ocasionales' para traer discusión.




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Re: Whispers in the dark |x| Cornelia

Mensaje por Invitado el Dom Feb 09, 2014 7:05 pm


Su cabeza no para de pensar, miles de ideas pasaban por su mente mientras Benjamin Rothmann la manejaba a su antojo, pues era él el encargado de que aquel baile no fuese un completo desastre, porque no sabía ni quería hacerlo bien, es más no había descartado la idea de pisarle con aquellos preciosos y caros zapatos, o mejor, empujarle o golpearle con una botella en la cabeza. Cualquier cosa que le mandase al hospital y le alejase de ella, lo que fuese necesario. Se alejo un poco más de él, prefería estar incómoda y así evitar la tentación de herirlo, a ser posible de gravedad. Inspiró aire, intentando en vano dejar atrás esos instintos asesinos. Sólo esperaba que la orquesta no alargase más la canción, si no era mucho pedir cuanto antes acabasen mejor— En eso tiene razón, nadie que gane los Juegos sale con las manos limpias— apenas lo susurró, pues no era algo de lo que quisiera hablar en voz alta, pues no dejaban de ser sus propios demonios, algo de lo que nunca hablaba con nadie, así que por tanto, Rothmann sería la última persona en este mundo con la que se desahogaría— Sí, lo haría— no lo dudo, no quería descubrir lo que habían sentido sus padres, no quería saber que sentía al ver como asesinaban a tu hijo, ni como este podía ganar asesinando a los hijos de otros— Prefiero eso a que exista la posibilidad de perder a mi hijo— no dijo nada más, no quería seguir hablando de ello.

Sonrió complacida cuando la música dejo de sonar y el chico la soltó, por fin era libre. Bueno tendría que aguantar al viejo de Grunggeth, pero con lo pasado de copas que parecía ir no se daría cuenta si la morena desaparecía. Maldijo todo lo que conocía cuando el chico decidió saludar a su acompañante, pues parecía que no iba a conseguir quitárselo de encima en toda la noche, al final tendría que fingir estar enferma o ir al servicio toda la noche, y no le apetecía tener que hacer ninguna de las dos cosas.

Negó, pero poco importaba, sólo salió de la pista de baile y caminaba sin mirar atrás, tenía la vista fijada en su destino, además que no quería comprobar si Rothmann estaba dirigiéndose al mismo lugar que ella. Pues un lugar de su mente ansiaba que hubiese cambiado de rumbo o alguien le hubiese asaltado con la intención de hablar con él durante un largo periodo de tiempo.

Se colocó al lado de su acompañante, le sonrió de manera falsa cuando este le ofreció una copa, pero aceptó, ahora mismo cuanto más alcohol tuviese su cuerpo mejor. Se bebió todo el líquido de un trago cuando contempló que Rothmann ya se encontraba con ellos— No se preocupe señor Rothmann, ya me ocupo yo de la señorita— no es que la compañía de aquel anciano fuese de su agrado, pero le alegraba como intentaba deshacerse de él— Gracias por el baile Benjamin— mintió de manera descarada antes de agarrar otra copa— Eso, gracias por entretener a mi acompañante, pero es hora de que disfrute de mi presencia— bromeó el anciano político, eso hizo que la bebida de Cornelia se atragantase, tosió algo sorprendida aún. No sabía bien donde se estaba metiendo, pero no iba a poder escapar tan fácilmente de aquello— Querida no te atragantes— comentó el hombre con una sonrisa, aunque parecía que le regañaba con la mirada.

El servicio, sin duda encerrarse en el servicio cada vez era una idea más suculenta.
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Re: Whispers in the dark |x| Cornelia

Mensaje por Benjamin W. Rothmann el Sáb Feb 15, 2014 7:34 am


Supuso que desde el momento en que lo vio las cosas se tornaron un tanto incómodas para la morena. Bueno, no era su culpa del todo. O quizás si, por no saber en qué momento debería de mantener la boca cerrada. El baile no había sido la excepción a la regla de tornar tenso cuanta cosa pudieran hacer en esa celebración. Permaneció en silencio tras el comentario de los juegos, pensando que los mentores serían las últimas personas que deberían de hablar sobre justicia considerando que en algún momento llegaron a matar a alguien inocente, otra persona que como ellos buscaba el sobrevivir para volver a casa. ¿Acaso no podía ser comparado con la situación en el Capitolio? El gobierno busca mantenerse en pie como para permitir que alguien le arrebate las riendas de la situación. Si hay algún problema, se debe de erradicar. Así de simple, pero le parecía interesante la manera en que las personas solían victimizarse.

Por un instante pensó que el argumento de Cornelia era lógico, y hasta cierto punto válido. Mientras que en el Capitolio era tan sencillo planear el tener a toda una familia, para los distritos era cosa de pensarse dos veces. En primera por la cantidad de dinero que se requería y en segunda por los juegos. Todo distrito, hasta los altos, iba a parar a ellos si contaba con el rango de edad necesaria para eso. Al menos Ben no podría imaginarse si su situación fuera otra en la que alguna de sus hermanas tuviera que salir seleccionada para cosecha en aquellos tiempos. Para buena suerte no tuvo que afrontar eso, pero si el lidiar con la ausencia de un padre que parecía más encariñado a su carrera que a su propia familia. Menuda dificultad que representaba ser el único hijo varón de los Rothmann — Así que condicionaría su propia libertad a cambio de la de un hijo — murmuró, sin ningún tono en particular.

Al finalizar la deleitable pieza de baile y, tras seguirla sin que ella le dirigiera la mirada, fue que se acercaron a la zona en donde el 'respetable' señor se encontraba. Le echó un rápido vistazo, con la idea en mente de que seguía siendo el mismo viejo que él conocía y había visto desde los últimos meses. "Las cirugías en el Capitolio hacen magia, no milagros", se repitió a si mismo, evitando reír por la idea. Se mantuvo sereno al estar ahí, cerca de ellos, pero no contuvo un comentario al ver como la morena se bebía tan rápido lo que le habían ofrecido — Parece que la señorita intenta impresionarnos con sus capacidades para desaparecer el alcohol de la copa — tras eso, Ben colocó una sonrisa falsa en sus labios mientras escuchaba las palabras de aquél hombre — Una disculpa por robar a su acompañante, señor Grunggeth, pero ni ella ni yo deseábamos interrumpir su célebre conversación con los otros presentes sobre el futuro político de Panem — argumentó, aunque en su parte resultara ser una mentira. Ni siquiera le había importado del todo la asistencia de ese hombre.

Miró a Cornelia una vez más — Al contrario, gracias a usted por aceptar de esa manera tan animada mi propuesta de baile — dijo, con ligeros tintes sarcásticos escondidos en su tono de voz. Tras eso, dio un paso hacia atrás, tratando una vez mas de no reír por la escena que se le presentaba — Supongo que usted tendrá todo bajo control, señor Grunggeth. Y señorita Rumsfeld, debería de hacer las cosas con mucho más cuidado y pensando dos veces antes de llevarlas a cabo. Es un consejo realmente útil — se llevó ambas manos a los bolsillos del pantalón que vestía.

Pretendió mirar a los alrededores, fingiendo que algo había llamado su atención — Tendrán que disculparme, pero tengo que saludar a alguien más antes de que se me pierda de vista. Ha sido un gusto poder verlos a ambos y espero coincidir con ustedes en otra ocasión — murmuró. Se limitó a realizar un breve cabeceo a modo de despedida hacia el señor y con Cornelia tomó la decisión de sujetar su mano entre las suyas antes de besar el dorso de la misma. Sonrió, esas típicas sonrisas de lado que tanto le gustaban mostrar, como si de una promesa se tratara de que volvería a verla más pronto de lo que imaginara.

Tengan una buena velada, y procure no perder a su compañía — comentó una vez que se puso a caminar, en particular esas últimas palabras iban para Grunggeth. Sin decir otra cosa de interés, avanzó sin mirar atrás pensando que por breve que fuera la interacción, había tenido un poco de diversión en esa celebración
Spoiler:

Off; Perdona muchísimo la demora .___.
Off 2: ¿Cierras tú el tema?




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